EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Diciembre del 2,000.

A los marchistas de Xi-Nich y de Las Abejas
que llegaron a la Ciudad de México.

Hermanos y hermanas:

Con silenciosa esperanza los vimos partir desde estas montañas indias del sureste mexicano. En silencio todavía, escuchamos su paso llegando a las tierras hermanas de Oaxaca y Veracruz. Ya lejos, nosotros acá batimos palmas junto a los que los recibían. Estuvieron también nuestras manos junto a las de los que los alimentaron y arroparon.

Abierta ya de nuevo nuestra palabra, suena el tambor de nuestro corazón con sus pasos y, con los suyos, se entrecierran nuestro ojos a la vista de la ciudad de los palacios, casa de gobiernos sí, pero también de luchadores de muchas pieles.

Por siglos ésta ha sido nuestra historia.

Largas caminatas hasta el palacio del señor que gobierna con poco oído y mucha lengua.

Muchos pasos para que se escuche nuestra palabra antigua.

Muchos pasos para darnos cuenta de que, aunque el poderoso no oiga, sí nos escucha el otro que es diferente como nosotros, el hombre y la mujer que adivinamos hermanos nuestros aunque sean distintas la sangre y la historia que nos amamantaron.

Muchos pasos fueron. Muchos pasos van con ustedes. Muchos seguirán. Así será hasta que el poderoso entienda que, en nuestro camino y en nuestro paso, no sólo va la historia, también anda el mañana.

¡Salud hermanos y hermanas de Xi Nich y Las Abejas! ¡Salud a su paso! En él andamos hoy los que anduvimos ayer, los que mañana andaremos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.


Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Diciembre del 2000.